Tocar al Señor

Ayer estuve en el grupo de lectio divina al que voy cada miércoles. Necesitaba un rato de paz y silencio para dejar en el Señor los agobios y malos ratos de los últimos días. Hay veces que se complican las cosas y todo te viene torcido. Llevó la oración Sor Rosa, una monja que habla muy poco pero que a mí me dicen mucho sus comentarios y su forma de compartir. Habla desde el corazón y transmite mucha humildad.

Fue ella precisamente quien destacó la frase final del texto de san Lucas: “…Porque salía de Él una fuerza que los curaba a todos”. Yo estaba dándole vueltas y cuando Sor Rosa contó lo que para ella significaba tocar al Señor, a mí se me abrieron los ojos y se me despertaron unas ganas inmensas de ir a misa, comulgar y tocar así a Jesús con mucha fe en su fuerza sanadora.

Esta mañana me fui temprano a misa de ocho, antes de trabajar, y viví una eucaristía llena de fe. Recordé mi primera comunión. Fui a comulgar con mucha emoción y jamás olvidaré el abrazo silencioso del Señor. Estuve en sus manos, en sus hombros, y en la fuerza que da su compañía… Estuve en las glorias. Gracias, Señor, por la luz de tu Palabra y el pan que nos da vida. MaryLuz F.

Anuncios

Paso a paso

Este camino de la lectura orante y creyente es para los que andan paso a paso y poco a poco. Es como el Reino de los cielos: para los que son como niños; para los que se dejan guiar por el Espíritu; para los que viven reconociendo que necesitan ayuda; para los que aceptan con agrado que se les guie…

Este camino de leer paso a paso es para los que disfrutan caminando de la mano de quien los lleva;  para los que se fían de quien les enseña a caminar por la vida; para los que no se fían de sí mismos;  para los que sienten necesidad de cuidado y alimento;  para los que avanzan aprendiendo de sus errores…

Este camino de escucha y oración es para quienes no se tienen por entendidos y más listos que su prójimo; para quienes comprenden y hablan el lenguaje del amor que transmiten las palabras; para quienes viven aceptando sus realidad. A mí me hace mucho bien este regalo de Dios. Ya no podría vivir sin él. Teo P.