Ejercicios de lectura orante y creyente

Leer abriendo el corazón: puede significar que te olvides un poco más de tus problemas y esperes sorpresas de Dios. Tal vez quiera decir para ti que no te consideres tan listo y entendido en las cosas de Dios. Que te acerques más a la Virgen María para que ella te enseñe humildad y entrega a la voluntad de Dios más que a la tuya.

Leer en un clima de oración: quiere decir estar tranquilo, pararte un rato, levantar el freno de mano y dedicarte solo a lo que vas a hacer. Es importante el ambiente, el lugar, el tiempo que dedicas a la oración. Los detalles y signos que te ayuden a la intimidad, el recogimiento y la concentración son buenos para entrar en el territorio de la Palabra.

Leer con atención: es para muchos fijarse bien en las palabras escritas del texto. En quién habla, en el mensaje de lo que dice, en los contextos. Hay quien subraya y destaca las palabras clave,  las que no comprende bien, las que más impactan…  Hay gente que se trabaja el texto ayudándose de notas y comentarios. Hay quien besa lo que ha leído.

Leer despacio: es como deletrear, paladear, decir despacio las palabras para que entren a formar parte de uno mismo. No te conformes con la primera lectura. Cuando lees el texto varias veces, cada una es más intensa y profunda; así entras mejor en lo que quiere decir. Los espacios entre puntos y palabras te invitan a hacer pausas de silencio.

Leer escuchando: quiere decir que no estás solo, que alguien te habla, que hay compañía y más que letras en la escritura. Quiere decir que hay que dar espacio a quien te habla y no leer para uno solo. Los ojos de la fe te mueven a poner escucha y atención a quien te habla en las palabras escritas. No quieras leer la Biblia como la prensa.

Leer dejando hablar a Dios: es algo así como hacer silencio para dejar hablar al otro, para darle tiempo, espacio, y atención. Es escuchar lo que te llega, dar cabida en tu interior, estar con quien está contigo, acoger lo que te dan. Es mirar a quien te mira y salir de tus seguridades, tus planes y tus medidas. Es dejar hacer al Espíritu de Jesús y abrirle el corazón.

Leer orando: viene a ser mucho más que rezar bien, usar muchas palabras,  y decir oraciones. Más bien, es quedarte sin palabras y expresar tus sentimientos al amor de quien tienes cerca. Es contemplar que Dios te habla en Jesús y te hace más humano el corazón. Es responder desde tus pobrezas a la voluntad de Dios que enciende tu corazón con la vida de Jesús.

Leer mirando a Jesús: quiere decir que pones tus ojos en su persona, que reconoces que él es el fin, el sentido y la ciencia suprema de las Escrituras. Quiere decir que lo buscas primero a él en cada pasaje que lees, que procuras centrarte en su rostro, que haces por no distraerte, porque él es la buena noticia y el Dios-con-nosotros que salva.

Leer iluminando la vida: significa confrontar lo que lees con lo que pasa en tu familia, en el trabajo, a la gente con las que vives, y en todo lo que pasa en tu corazón. El Espíritu Santo tiene el trabajo de encajarte en el cuerpo de Cristo y en la Iglesia a través de una comunidad. En esta vida nueva Jesús es la luz que ilumina lo que vives.

Leer confiando en Dios: es una forma de vida: la de María, la de Abrahán, la de José, la de Pablo, la de María Magdalena… y tantos hombres y mujeres de la Biblia que se fiaron de Dios. Los problemas, tu pasado, tus miedos, tus miserias, la enfermedad y todo lo que nos pasa tiene su sentido en Dios. La Biblia esta llena promesas que se cumplen, por eso enseña  a vivir fiándose de Jesús.

Revista Según tu Palabra

 

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