¿Para qué sirve la lectio divina?

Para leer el Evangelio del día más que con la cabeza… Para ir convirtiendo al Señor las intenciones y actitudes del corazón… Para evangelizar tu forma de vida… Para comprenderte desde la vida de Jesús… Para aprender a vivir como hermano de cada persona… Para escuchar al Señor, conocer sus planes y decir que sí como María… Para iluminar las cosas que van pasando en tu vida y ser feliz por los caminos del Señor… Para vivir mejor la Eucaristía en la mesa del Pan y la Palabra del Señor…

Grupo de Facebook

Anuncios

Leer la Biblia en las prisiones: Para internos que me van a comprender.

Colega:   Ha sido leyendo muchos días la Biblia buscando la Palabra de Dios donde he comprendido que todos los presos del mundo tenemos la posibilidad de salir, que no hay rejas que nos encierren ni puertas que nos detengan. El lugar no está tan protegido como parece, ni hay tantas cámaras y alarmas como creemos, ni los funcionarios son tan  fuertes como parecen. Solo estamos privados de libertad por nuestra decisión.

He leído en la Biblia: “Y conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres”. Y  esto es cierto, lo aseguro. Necesitamos reconocer que vivir presos del odio, del rencor, del dolor, de echarle la culpa a otro, del temor, o de la tristeza… es sólo nuestra decisión. Basta con decidir salir de esa prisión para encontrar la libertad que Jesús nos ofrece.

Podemos permanecer encerrados en una cárcel toda nuestra vida ó vivir libres. Hay cosas de la vida -que cada uno sabe bien- que quieren robarnos la bendición de ser felices, querer a las personas, estar centrados humanamente y luchar contra todo lo que nos destruye y esclaviza. Somos nosotros los que aceptamos recibir la fuerza y el poder que viene de Dios, para soportar las aflicciones y actuar con sabiduría ante las dificultades. El dolor es una oportunidad para disfrutar de la libertad que Jesucristo nos consiguió muriendo en la cruz y resucitando para que seamos felices en su compañía.

Te invito a salir de esa prisión en la que te encuentras: entrega a Jesús tu vida entera, todo lo que has hecho, lo que más te duele y te hace sufrir. Él sabe todo lo que te pasa por dentro. Pídele que te liberte hoy y camina creyendo y confiado en que El guardará tu corazón, sanará tus heridas y te rodeará con cánticos de liberación. El te guiará a  verdad verdaera y te enseñará el camino que debes seguir. Te lo digo de corazón: Créetelo, Jesús te quiere dar su libertad. Él es la verdad que tanto buscas.

Ojala te lo creas. Me quedan por pagar tres años, pero Jesús me ha dado la vida eterna, Rosa.

Revista Según tu Palabra

Ejercicios de lectura orante y creyente

Leer abriendo el corazón: puede significar que te olvides un poco más de tus problemas y esperes sorpresas de Dios. Tal vez quiera decir para ti que no te consideres tan listo y entendido en las cosas de Dios. Que te acerques más a la Virgen María para que ella te enseñe humildad y entrega a la voluntad de Dios más que a la tuya.

Leer en un clima de oración: quiere decir estar tranquilo, pararte un rato, levantar el freno de mano y dedicarte solo a lo que vas a hacer. Es importante el ambiente, el lugar, el tiempo que dedicas a la oración. Los detalles y signos que te ayuden a la intimidad, el recogimiento y la concentración son buenos para entrar en el territorio de la Palabra.

Leer con atención: es para muchos fijarse bien en las palabras escritas del texto. En quién habla, en el mensaje de lo que dice, en los contextos. Hay quien subraya y destaca las palabras clave,  las que no comprende bien, las que más impactan…  Hay gente que se trabaja el texto ayudándose de notas y comentarios. Hay quien besa lo que ha leído.

Leer despacio: es como deletrear, paladear, decir despacio las palabras para que entren a formar parte de uno mismo. No te conformes con la primera lectura. Cuando lees el texto varias veces, cada una es más intensa y profunda; así entras mejor en lo que quiere decir. Los espacios entre puntos y palabras te invitan a hacer pausas de silencio.

Leer escuchando: quiere decir que no estás solo, que alguien te habla, que hay compañía y más que letras en la escritura. Quiere decir que hay que dar espacio a quien te habla y no leer para uno solo. Los ojos de la fe te mueven a poner escucha y atención a quien te habla en las palabras escritas. No quieras leer la Biblia como la prensa.

Leer dejando hablar a Dios: es algo así como hacer silencio para dejar hablar al otro, para darle tiempo, espacio, y atención. Es escuchar lo que te llega, dar cabida en tu interior, estar con quien está contigo, acoger lo que te dan. Es mirar a quien te mira y salir de tus seguridades, tus planes y tus medidas. Es dejar hacer al Espíritu de Jesús y abrirle el corazón.

Leer orando: viene a ser mucho más que rezar bien, usar muchas palabras,  y decir oraciones. Más bien, es quedarte sin palabras y expresar tus sentimientos al amor de quien tienes cerca. Es contemplar que Dios te habla en Jesús y te hace más humano el corazón. Es responder desde tus pobrezas a la voluntad de Dios que enciende tu corazón con la vida de Jesús.

Leer mirando a Jesús: quiere decir que pones tus ojos en su persona, que reconoces que él es el fin, el sentido y la ciencia suprema de las Escrituras. Quiere decir que lo buscas primero a él en cada pasaje que lees, que procuras centrarte en su rostro, que haces por no distraerte, porque él es la buena noticia y el Dios-con-nosotros que salva.

Leer iluminando la vida: significa confrontar lo que lees con lo que pasa en tu familia, en el trabajo, a la gente con las que vives, y en todo lo que pasa en tu corazón. El Espíritu Santo tiene el trabajo de encajarte en el cuerpo de Cristo y en la Iglesia a través de una comunidad. En esta vida nueva Jesús es la luz que ilumina lo que vives.

Leer confiando en Dios: es una forma de vida: la de María, la de Abrahán, la de José, la de Pablo, la de María Magdalena… y tantos hombres y mujeres de la Biblia que se fiaron de Dios. Los problemas, tu pasado, tus miedos, tus miserias, la enfermedad y todo lo que nos pasa tiene su sentido en Dios. La Biblia esta llena promesas que se cumplen, por eso enseña  a vivir fiándose de Jesús.

Revista Según tu Palabra