La lectura de Dios

La Biblia lugar de encuentro con Dios

“Si fuera yo quien tuviera que determinar dónde hallar a Dios, encontraría siempre a un Dios que está de acuerdo con mi manera de ser. Pero si es Dios quien establece el lugar de encuentro, en tal caso no será un lugar para halagar a la humana naturaleza, un lugar conforme a mi gusto. Este lugar es la cruz de Cristo, y todo aquel que quiera hallarlo debe acudir al pie de la cruz, como lo exige el Sermón de la Montaña. Esto no complace en nada a nuestra naturaleza, sino que le es enteramente contrario. Pero tal es el mensaje bíblico, no sólo en el Nuevo Testamento, sino también en el Antiguo.

Y quisiera haceros una confidencia personal: desde que considero la Biblia como el lugar de encuentro con Dios, ‘el lugar que Dios me ofrece para encontrarlo’, todos los días voy de maravilla en maravilla. La leo mañana y tarde, y con frecuencia, a lo largo del día, medito un texto que he escogido para la semana y procuro sumergirme en él profundamente para poder entender de verdad lo que en él nos dice. Estoy convencido de que sin esto no podría vivir verdaderamente y ciertamente ya no podría creer”.

(D. Bonhoffer. Vida en comunidad. Pág 40)

*  Estas entradas, que publicamos periódicamente, proceden de la obra de García M. Colombas, osb.  Editorial Monte Casino. Zamora:

La Lectura de Dios. Aproximación a la lectio divina.

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Tel: 980 531 607  E-mail: edmontecasino@gmail.com

 

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Amor a la Palabra de Dios

“Es obra del Espíritu Santo”

La lectio del Evangelio durante un tiempo cada día me va dando a entender el corazón de Dios, como el Padre de Jesús. Y así recibo el amor de Dios a la Palabra.  Yo antes leía la Biblia solo con la cabeza: para estudiar, para apoyar en su enseñanza la revelación de Dios, para afianzar los principios de la fe… Pero a partir de unos sucesos fuertes en la vida, empecé a descubrir como un regalo la presencia de quien habla queriéndote a través de las palabras. Es otra dimensión, es una especie de compañía amorosa que te va enseñando a  vivir y caminar, pero como hacen las madres. En la lectura orante y creyente veo la mano del Espíritu Santo que da chispa a la literatura y sentidos de las palabras, para que enciendan en el corazón la voluntad de Dios. Para mí el amor a la Palabra es obra del Espíritu Santo. Manolo M.

“Un apasionado de la Palabra”

Yo recibí “una formación” y una “catequesis” más bien complicadas sobre la Biblia. Eran otros tiempos: se conocía poco, no estaba tan cercana en la Iglesia como ahora… En realidad estaba casi prohibido y mal visto leerla. Casi nadie tenía una…  Yo conocí la Biblia a través de un familiar que era protestante. Y el amor a la Palabra de Dios me lo transmitió el párroco del pueblo en el que estuve cinco años de profesor. Este hombre era un apasionado de la Palabra y un magnifico comunicador. Era un santo: vivía y sentía un amor muy grande al Señor. A mí –y a mucha gente en el pueblo- me dejó dentro la semilla de que leer el Evangelio es alimento. Y al cabo de quince años todavía me acerco hoy  a la mesa con ganas de comer. Y es que es verdad.  El día que me falta lo noto. La vida de Jesús me da salud y me da vida, porque vivir hacía los demás ha sido mi salvación. Trabajar en la enseñanza está cada día más duro, pero con la luz del Evangelio y la ayuda del Señor, me acuesto muchas noches dando gracias al Señor por su amor y su bondad. Jacinto P.