Lectio Divina de Lc 5,1-11 5º Domingo T.O. C (10 Feb. 2019)

Introducción

A orillas del lago de Galilea, hace casi dos mil años, algo extraordinario sucedió para que algunos pescadores –el Evangelio nos destaca los nombres de Pedro, Santiago y Juan- hubieran abandonado sus barcas, sus redes y los peces acabados de pescar en increíble cantidad. Todo esto lo hicieron para seguir de cerca de la persona de Jesús.

Simón Pedro nos cuenta el por qué del gran giro que tuvo su vida: “Maestro, en tu Palabra echaré las redes”. Sí, fue por causa de la Palabra de Jesús.

Vamos a entrar hoy en este maravilloso relato, tratando de descubrir lo que sucedió aquella mañana, tal como nos lo describe la pluma lucana.

El contexto

Los textos de Lucas que leímos los dos domingos anteriores nos presentaron la jornada inaugural de ministerio de Jesús en Nazaret. Jesús leyó su misión en la Palabra de Dios escrita en el profeta Isaías y anunció el cumplimiento de las promesas de Dios en la persona de él (ver Lc 4,16-22).

Luego vimos el rechazo que se produjo en la sinagoga (ver 4,23-30). A pesar del rechazo radical, nos sigue diciendo Lucas, Jesús permanece fiel a su misión de anunciar la Buena Nueva del Reino en Cafarnaúm y en las sinagogas de Judea (ver 4,31-44).

Después de estos relatos “programáticos”, comienza ahora la narración de la misión de Jesús en Galilea (Lucas 5,1-9,50). En primer paso es el llamado de Simón Pedro y sus compañeros para ser colaboradores de Jesús en la misión.

Cómo aparece Jesús en el relato de Lc 5,1-11 Sigue leyendo “Lectio Divina de Lc 5,1-11 5º Domingo T.O. C (10 Feb. 2019)”

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Más semillas de lectio divina….

38SLD PDF Interpretación de la Biblia en la Iglesia. Pontificia Comisión  Bíblica. 1993. Documento Vaticano. 40 Págs.

39SLD PDF La Palabra para la vida. La Sagrada Escritura y la Belleza de Dios. Bruno Forte. Lectioapuntes.wordpress.com  / 7 Págs.

40SLD PDF La lectio divina. Del monasterio al Pueblo de Dios. Bruno Secoundín, o. carm lectioapuntes.wordpress.com / 15 Págs.

41SLD PDF Centralidad de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia  Carlo Maria Card. Martini, sj 10 Pag.  www.vatican.va/roman_curia/congregations.

42SLD PDF Sobre la lectio divina. Madre Christine Aptel.   Monja trapense. Abadía de Notre Dame de Saint Joseph en Ubexy,  Francia  http://www.abbaye-ubexy.com.fr  5Pág

 43SLD PDF Carta a un amigo: La lectio divina.  La Casa de la Biblia. 9 Pághttp://www.lacasadelabiblia.es

 

¿Qué es la lectio divina….

 

“La lectio divina o lectura orante de la Palabra es el arte que ayuda a dar el paso del texto bíblico a la vida, es la hermenéutica existencial de la Sagrada Escritura, gracias a la cual podemos llenar la distancia entre espiritualidad y cotidianeidad, entre fe y vida. El proceso que la lectio divina lleva a cabo tiene como fin llevarnos de la escucha al conocimiento y del conocimiento al amor…”

(Papa Francisco: “Vultum Dei quaerere” P. 20)

 “Es una forma tradicional de cultivar la amistad de Cristo. Es un medio de escuchar los textos de la Escritura como si nosotros estuviéramos en conversación con Cristo y Él mismo estuviera sugiriéndonos los temas de conversación. El encuentro diario con Él y la reflexión sobre Su Palabra, nos lleva más allá de un mero conocimiento a una actitud de amistad, confianza y amor. La conversación se simplifica y se convierte en comunión. A través de la Lectio Divina Dios nos sana, libera, ama y con amor nos confronta e interpela, nos mueve gradualmente al cambio y a la conversión”.

(www.extensioncontemplativainternacional.org)

Lectio divina de Lc 1,1-4; 4,14-21

Domingo 3 T.O. (27.1.2019)
Jesús comienza su ministerio en Nazaret:
El proyecto del Evangelio

y el proyecto misionero de Jesús
P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM

 

Introducción

En este año el evangelista Lucas, el evangelista de la misericordia, nos acerca una vez más a la persona fascinante y a la enseñanza de Jesús de Nazaret, de manera que experimentemos su salvación y formemos su comunidad.

En estos domingos vamos notando una dulce transición en el itinerario de los Evangelios. El tiempo de la manifestación (que culminó con la Epifanía del Señor) se ha venido abriendo paso en el llamado “tiempo ordinario”, el cual nos lleva a recorrer el camino de los Evangelios de forma pausada y extensa.

Notemos cómo el Señor se ha venido manifestando:

–    En la Epifanía, asistimos a su manifestación a todos los pueblos de la tierra, representados en los sabios de oriente (Mt 2, 1-12).

–    En el Bautismo, vimos su manifestación ante el Israel arrepentido de sus pecados y bautizado por Juan en el Jordán (Lc 3, 15-22).

–    Las bodas de Caná, fueron la manifestación a sus discípulos por medio del primer signo revelador de su gloria, gracias a él comenzó el camino del “creer en él” (Jn 2, 1-12).

Hoy tenemos la oportunidad de escuchar su discurso inaugural, la presentación que él mismo hace de su persona y de su misión en la sinagoga de Nazaret.

Pues bien, este domingo proclamamos un texto que junta dos introducciones:

(1) la introducción que el evangelista Lucas hace de su obra (Lc 1,1-4) y

(2) la introducción que el mismo Jesús hace de su ministerio con su predicación en la sinagoga de Nazareth (Lc 4,12-21).

Podríamos decir que estamos ante el momento de apertura, un espacio fresco de apertura y expectativa, propio de una inauguración. Sentimos resonar la voz fuerte y convincente del evangelista y luego del propio Jesús, cada uno anunciando lo que está a punto de hacer.

Para nosotros seguidores de Jesús, al ritmo de la escucha orante del Evangelio, el texto de hoy es muy importante porque nos sitúa frente al panorama amplio del evangelio que este año vamos a profundizar. Es necesario, desde el principio retener cuáles son las características del evangelio que vamos a leer y los puntos clave de la misión de Jesús, misión que confrontaremos con nuestra realidad personal, comunitaria y social. Sigue leyendo “Lectio divina de Lc 1,1-4; 4,14-21”

El Bautismo del Señor LECTIO DIVINA Lucas 3, 15-16.21-22 / 13 ENERO 2019

1 – LECTURA

¿Qué dice el texto?
Pistas para la lectura

Queridos Hermanos:
En la Liturgia de esta celebración contemplamos a Jesús que es bautizado en el Jordán. De entrada puede resultarnos un poco llamativo que el Señor sea bautizado con un bautismo de purificación como el que realizaba Juan. Es llamativo, pero es totalmente real. Una vez más, para cerrar el ciclo de la Navidad, este Domingo también se percibe la solidaridad de Dios con el hombre, con la humanidad pecadora a tal punto que Jesús, que es Dios y no tiene pecado, se pone en el lugar de los pecadores, en la “fila de los pecadores” para señalarnos una vez más cuan cerca nuestro está y qué compromiso asume con nosotros y nuestra historia.

El “bautismo de Jesús” es un relato de triple tradición, es decir que está narrado en los tres evangelios sinópticos: Mt 3,13-17; Mc 1,9-11 y Lc 3,21-22 (el que compartimos este año con el agregado de los versículos 15 y 16).

¿A qué género literario pertenece este relato?

Se trata de una teofanía (teo = Dios; fanía = manifestar): hay una clara manifestación de Jesús como Dios, como el Hijo querido y predilecto del Padre. Los cielos que se abren, la paloma, la voz que viene del cielo… todos signos de que el relato es una teofanía, una manifestación del poder y la centralidad de Dios. Así hay que verlo y abordarlo.

Jesús no necesita una purificación bautismal porque es verdaderamente Dios y no tiene pecado. Sin embargo, como una consecuencia más del misterio de la Encarnación, se somete también a este bautismo donde lo que sucede, como dicen y recuerdan muchos autores de espiritualidad, no son “las aguas” las que santifican a Jesús sino al revés, es Jesús quien santifica “las aguas” que derraman sobre Él.

Así queda de manifiesto la diferencia entre el mero bautismo de purificación (ritual) y el Bautismo Cristiano (verdadero sacramento). En el sacramento recibimos la misma vida trinitaria en nuestro corazón a la vez que se borra en nosotros el pecado original (si es un bebé o un niño pequeño) y también todo pecado actual si es un niño más grande, un joven o un adulto.

Es importante recordar que la palabra bautismo viene de una raíz griega que significa “inmersión” o “sumergirse”. El Bautismo cristiano es una inmersión, un sumergirse en Cristo y en su gracia como espacio de salvación.

Preguntas para la lectura

  • ¿Qué dice Juan al compararse con Jesús? ¿Se presenta como una figura al mismo nivel o parece haber diferencias entre uno y otro? · ¿Con qué bautiza Juan? · ¿Qué otorga el bautismo de Jesús? · ¿Dónde predicaba Juan? ¿Asistía mucha o poca gente a la prédica de Juan? · ¿Qué tenían que hacer los hombres y mujeres antes de ser bautizados por Juan? · ¿Dónde estaba Jesús? ¿Hacia dónde se dirige? · ¿Dónde es bautizado Jesús por Juan? · ¿Qué ocurre cuando Jesús sale del agua? · ¿Qué se escucha cuando Jesús sale de las aguas?

2 – MEDITACIÓN

¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?
Preguntas para la meditación

  • ¿Soy consciente de la grandeza de Jesús ante la pequeñez de mi vida? ¿Puedo decir con Juan: “ni siquiera merezco ser su esclavo”?
  • ¿Qué implica el signo del agua en mi vida? ¿Pureza, limpieza, vida, nueva vida, fuerza que arrastra y quita lo malo?
  • ¿Tengo presente que he sido bautizado por Jesús en el Espíritu Santo cuando recibí el Sacramento del Bautismo?
  • ¿Qué lugar ocupa el Espíritu Santo hoy en mi vida espiritual?
  • ¿Intento convertirme de corazón?
  • ¿Confiesas tus pecados cuando te equivocas? ¿Reconoces tus faltas y tus errores ante Dios?
  • ¿Buscas acercarte al Sacramento de la Reconciliación para renovar la gracia bautismal en tu corazón?
  • ¿Das gracias por la purificación de las aguas que hace Jesús como paso al gran regalo de la vida sacramental en la Iglesia?
  • ¿Eres capaz de ver más allá de las apariencias y descubrir en los signos de la vida, la paloma, la apertura del cielo, la predilección del Padre por su Hijo Jesucristo?

.¿“Escucho” la voz de Dios que confirma a un Jesús Mesías, verdadero Dios y verdadero hombre, que viene a salvarme?

3 – ORACIÓN

¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?

Una buena oportunidad para hacer oración con este Evangelio puede ser leer un párrafo de la homilía del Papa Benedicto XVI el 13 de enero de 2008, en el marco de la celebración del Bautismo del Señor:
Este es, queridos hermanos, el misterio del bautismo: Dios ha querido salvarnos yendo él mismo hasta el fondo del abismo de la muerte, con el fin de que todo hombre, incluso el que ha caído tan bajo que ya no ve el cielo, pueda encontrar la mano de Dios a la cual asirse a fin de subir desde las tinieblas y volver a ver la luz para la que ha sido creado. Todos sentimos, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida se nos da en el bautismo.

4 – CONTEMPLACIÓN

¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?

Para interiorizar este mensaje puede ser muy oportuno hacer una oración con la frase final del relato. Hacernos eco de la voz que viene del Cielo, de la voz del Padre eterno que confirma la misión de su Hijo.
Repetimos entonces serenamente y dejando unos instantes de silencio el final del texto:
«Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo.»

5 – ACCIÓN

¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

Propuesta personal

  • Buscar memorizar la fecha del propio Bautismo y recordarla siempre con profunda acción de gracias. No dejar de celebrarla el día correspondiente recordando que es el día del nacimiento a la vida nueva de los Hijos de Dios.

Propuesta comunitaria

  • Adquirir grupalmente en tu capilla, comunidad o parroquia, una actitud verdaderamente misionera anunciando y catequizando sobre la importancia del Bautismo como puerta de entrada al mundo sacramental de la fe.

Pbro. Lic. Gabriel Mestre

 

“Resplandeciendo a través del corazón, la luz del Nombre de Jesús ilumina todo el universo” Sergio Bulgakov

Publicado por NUBE ATHONITA en el grupo de facebook

“En el Antiguo Testamento, como en otras antiguas culturas, existe una estrecha relación entre el alma de alguien y su nombre. La personalidad de uno, con sus peculiaridades y su energía, está presente de alguna manera en su nombre. Conocer el nombre de una persona es adquirir una percepción de su naturaleza, y por tanto una relación con ella -incluso, quizás, un cierto control sobre ella. Esto es por lo que el misterioso mensajero que lucha con Jacob en el vado de Yabboq rehusa revelar su nombre (Gn 32, 29). La misma actitud se refleja en la respuesta del ángel a Manóaj: «¿Por qué me preguntas el nombre? Es misterioso.» (Jc 13, 18). Un cambio de nombre indica un cambio decisivo en la vida de una persona, como cuando Abram se convierte en Abraham (Gn 17, 5), o Jacob se convierte en Israel (Gn 32, 28). De la misma forma, Saulo después de su conversión se convierte en Pablo (Hch 13, 9); y a un monje, cuando profesa, se le da un nuevo nombre, normalmente no de su propia elección, para indicar el cambio radical que experimenta.

En la tradición hebrea, hacer algo en el nombre de otro, o invocar y apelar al nombre de otro, son actos de peso y potencia. Invocar el nombre de una persona es hacer efectivamente a esa persona presente. «Se da vida a un nombre al mencionarlo. El nombre llama inmediatamente al alma que designa; por lo tanto se da tal profundo significado con la sola mención de un nombre.»

Todo lo que es cierto de los nombres humanos es verdad en un grado incomparablemente mayor para el divino Nombre. El poder y la gloria de Dios están presentes y activos en Su Nombre. El Nombre de Dios es numen praesens, Dios con nosotros, Emmanuel. Invocar el Nombre de Dios deliberadamente y con atención es ponerse uno mismo en Su presencia, abrirse uno mismo a Su energía, ofrecerse uno mismo como instrumento y sacrificio vivo en Sus manos.

Tan profundo era el sentido de la majestad del divino Nombre en los últimos tiempos del judaísmo que el tetragrammaton no se decía en voz alta en el culto de la sinagoga: el Nombre del Altísimo se consideraba demasiado abrumador para ser pronunciado. La comprensión hebraica del Nombre pasa del Antiguo Testamento al Nuevo. Los demonios eran arrojados y los hombres curados en el Nombre de Jesús, ya que el Nombre es poder. Una vez que esta potencia del Nombre es debidamente apreciada, muchos pasajes familiares adquieren un significado y una fuerza más plenos: las palabras del Padrenuestro: «Santificado sea tu Nombre»; la promesa de Cristo en la Última Cena: «Lo que pidáis al Padre en mi Nombre, os lo dará» (Jn 16, 23); su mandato final a los apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19); la proclamación de San Pedro de que sólo hay salvación en «el Nombre de Jesucristo Nazareno» (Hch 4, 10- 12); las palabras de San Pablo: «Para que al Nombre de Jesús toda rodilla se doble» (Flp 2, 10); el nuevo y secreto nombre escrito sobre la piedra blanca que se nos da en el Tiempo que está por Venir (Ap 2, 17)

Es esta reverencia bíblica por el Nombre la que forma la base y el fundamento de la Oración de Jesús. El Nombre de Dios está íntimamente unido a Su Persona, y así la Invocación del divino Nombre posee un carácter sacramental, sirviendo como un signo eficaz de Su invisible presencia y acción. Para el cristiano creyente de hoy, como en los tiempos apostólicos, el Nombre de Jesús es poder. En palabras de los dos Ancianos de Gaza, San Barsanuphius y San Juan (Siglo VI), «El recuerdo del Nombre de Dios destruye completamente todo mal.» «Azotad a vuestros enemigos con el Nombre de Jesús», exhorta San Juan Clímaco, «ya que no existe arma más poderosa en el cielo o en la tierra…”
Kalistos Ware

En honor de la Luz en la Noche sembrada por dos inmensos Maestros de Oración: Diego de Jesús y Óscar del Corazón de Jesús…que en sus nombres de monjes contienen el secreto mismo del Nombre de Jesús y de la Oración del Corazón.

Que esta oscuridad que se cierne sobre nuestro mundo nos haga auténticos aprendices de la oración continua en una nueva Escuela de Oración… la del Sol de Justicia y Misericordia que está llegando pronto…

Señor Jesús, hijo del Dios Vivo, ten piedad de nosotros.

Apuntes de lectio…

1.- “Los monjes percibieron la importancia primordial de la oración para alcanzar la comprensión del texto sagrado. Orígenes ante un pasaje difícil se detenía e invitaba a sus oyentes a orar con él para obtener la comprensión del texto sagrado. Así lo hizo, por ejemplo, antes de dar su explicación sobre el arca de Noé: “Oremos ahora al único que puede quitar el velo de la letra del Antiguo Testamento, y tratemos de encontrar qué provecho espiritual contiene esta magnífica construcción del arca”. El sentido de un texto, según Origenes, lo obtiene el exegeta a  base de buscarlo, y sobre todo rezando para descubrirlo: “Es la Palabra de Dios lo que hay que explicar. Pero solo el que ha inspirado a los autores sagrados puede inspirar a sus intérpretes… En consecuencia, el predicador será ante todo un hombre de oración”. (Desierto y Comunión. Dom L. Leloir, osb. Espiritualidad Monástica)